Parashá Kitisa

Uniendo los opuestos es como podemos crecer espiritualmente

” Esto es lo que todos … darán “. (Ex. 30:13)

Aquí podemos apreciar claramente, que se utiliza lo físico para la elevación espiritual, y esta elevación esta determina por el acto de otorgar; de compartir. Ustedes darán, dice el verso. La pregunta es ¿Cómo se puede elevar espiritualmente por medio de algo físico, cuando son opuestos entre sí?

Sería mejor hacer rituales como el rezar, meditar, ir a la sinagoga etc. Pero no, dice claramente, que la forma de elevar nuestra alma es por la entrega del medio Shekel. Dice esta historia que a Moises se le entrego una visión de una moneda de fuego.

El shekel es una moneda de plata, y es un elemento muy bajo, se encuentra en las profundidades de la tierra. El fuego es el elemento más elevado, representa la conciencia cristica.

Y la idea de esta visión es; que debemos unificar los opuestos para elevarnos espiritualmente. Esto nos enseña, que algo físico, sea una moneda, un billete, una palabra, el acto sexual, ETC. Que pertenece a este plano físico, dado con la intención correcta, y la conciencia correcta, se transforma en fuego, en espiritualidad.

El medio shekel, nos indica, que no somos completos hasta que no podamos unirnos a otros.

Esta es la idea central del reino de los cielos; los evangelios cuentan que Yeshúa decía a sus discípulos que vendieran todo lo que tenían y se lo dieran a los pobres, porque era la forma de amontonar riquezas en el reino de los cielos, y dice la historia que los rabinos se burlaban de él porque eran amantes del dinero.

El dinero como desafio

El dinero no es ni malo ni bueno, todo depende del uso que hagamos de él. Lo grave no está en conseguir dinero, lo grave está en la codicia. La humanidad actual es tremendamente codiciosa.

Las personas dependen del dinero para su propia felicidad. Quieren dinero y más dinero, no se contentan con PAN, ABRIGO Y REFUGIO, quieren más dinero del que se necesita.

En este sistema capitalista, conocemos individuos que tienen innumerables cosas, e ingresos mensuales exorbitantes. Tampoco quiere decir que sea malo, siempre y cuando sus ganancias no estén en marcadas por la explotación y la esclavitud de otros. Un gobierno jamás puede acabar con este tipo de personas, pero si es muy cierto y claro que ellos deben pagar los impuestos más altos para el beneficio de las obras públicas, colegios, universidades hospitales etc.

El principio de la era mesiánica está enmarcado porque todos tenemos las mismas cosas en común. El libro de hechos dice que los apóstoles vendían todo y compartían entre sí, y no les faltaba nadas.

El socialismo no debe ser, que el rico se empobrezca, jamás. Pero si son los que deben sostener las entidades públicas para que toda la sociedad este estable y sostenida.

Todos necesitamos dinero, es obvio, pero cuando este se vuelve una necesidad psicológica, cuando lo utilizamos con otros propósitos diversos de los que tienen en sí mismo, cuando dependemos de él para conseguir fama, prestigio, posición social, entonces el dinero asume ante la mente una importancia que no tiene, una importancia tremendamente exagerada y desproporcionada, de aquí se origina la lucha y los tremendos problemas por poseerlo.

Debemos distinguir las necesidades fundamentales, de las necesidades PSICOLÓGICAS, PAN, ABRIGO Y REFUGIO son necesidades vitales fundamentales, eso es obvio.

Posición social, grandes casinos, mesas de juego, últimas modas, lujosos carruajes, etc., etc., eso no se necesita, eso es absurdo. En el fondo de toda esta cuestión lo que el ego quiere es satisfacción, goza sintiéndose satisfecho.

El yo busca satisfacción, quiere satisfacción y es apenas normal que busque aquellas sensaciones que pueden darle la anhelada satisfacción. El EGO quiere sensaciones de riqueza, buenos banquetes, sensaciones de poderío, lujo y vanidad, todo esto con el único propósito de sentirse satisfecho.

Cuando comprendemos nuestra justa relación con el dinero, termina el dolor del desprendimiento, y el espantoso sufrimiento que nos produce la competencia. No se trata de renunciar al dinero, ni de codiciarlo, lo importante es sabernos relacionar con él, en forma recta.

Necesitamos dinero para cubrir nuestras necesidades físicas inmediatas, desgraciadamente la necesidad se transforma en codicia, hoy en día nuestra relación con el dinero se basa en la codicia.

El codicioso sufre y hace sufrir, se amarga la vida a sí mismo, y se la amarga a los demás. La codicia es la causa secreta del odio y de las brutalidades de este mundo, muchas veces estas brutalidades suelen asumir aspectos legales.

La palabra tener en hebreo es MEOD, tiene las mismas letras de la palabra Adam,

En Adam, se encuentran en orden Ascendente:

אדמ

Mientras en la palabra Meod, está en desorden:

מאד

Cuando se anda, detrás de la codicia por tener, esto trae desorden, caos.

El motivo del becerro de oro

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